viernes, 4 de enero de 2013

MUNDO PARALELO



Todo comenzó una cálida mañana de Septiembre, cuando como cada día me dirigí al ordenador para mirar el correo. Comencé a eliminar mensajes que no me aportaban nada, hasta que encontré uno que llamó especialmente mi atención. No tenía nada especial, únicamente se podía leer, Huckinger.
Tal vez fuera esa palabra o nombre, que ni sabía en aquel entonces que existía, lo que me atrajo.
En un principio no me animé a abrirlo, ya que no conocía al remitente, y aunque soy bastante reacia a abrir lo que viene de gente desconocida, esa mañana la curiosidad pudo más que la seguridad de mi PC y mis documentos.
Sí, lo sé, no está bien actuar así, pero ya estaba hecho.
Debo confesar que a la vez que hacía doble clik sobre el mensaje, algo en mi interior me decía: ¡No lo hagas!... y por otro lado estaba ansiosa por ver de qué trataba.
Lo que encontré en ese mensaje fue una escueta nota que decía:
<<¿Quieres descubrir un mundo paralelo? ... está a tu alcance, más de lo que crees.>>

Tengo que admitir que quedé bastante decepcionada. Eliminé el dichoso mensaje y me dispuse a pasear por facebook.
Pero mi cabeza no dejaba de repasar la nota una y otra vez. ¿Quién gastaba ese tipo de bromas?
Sin pensarlo fui a la papelera y rescaté el mensaje; escribí mandándole esta respuesta:
                  - No sé que gana mandando este tipo de mensajes.
A los pocos segundos recibí respuesta:
                  - Veo que estás interesada en el viaje.
Respuesta:
                  - ¿De qué viaje me habla?
Respuesta:
                  - No seas tonta, sabes de lo que te estoy hablando.
En ese momento me arrepentí profundamente de haber respondido al primer mensaje.
Algo me decía que tendría problemas. De repente recibí un nuevo mensaje.
                  - No te culpo por querer olvidarlo, ojala yo pudiera hacerlo, pero es imposible negar lo evidente.
Pensé como es normal que me estaban tomando el pelo, o que se había confundido de persona, otra explicación no encontraba.
Apagué el ordenador, no quería obsesionarme con una broma de tan mal gusto; recordé que tenía que ir a correos urgentemente, debía recoger un paquete.
Al entrar a la oficina de correos, escuché al muchacho del mostrador que hablaba con alguien por teléfono.
                   - Si señor, llegó sin ningún problema. No se preocupe acaba de entrar por la puerta, gracias señor buenos días.
Como podéis imaginar me quedé de piedra al escuchar las palabras de Luis el muchacho de correos.
¿Llegó sin problema?... ¿Acaba de entrar por la puerta?...
¿Era casualidad?... ¿o realmente hablaban de mí?. Me acerqué al mostrador.
                    - Hola, ha llegado hoy tu paquete acabo de hablar con el señor Huckinger, me ha pedido que si tienes algún problema te pongas en contacto con él.
                    - Perdona, ¿Quien es el señor Huckinger?
El muchacho me miró como a un bicho raro, pero no di mayor importancia, lo que me importaba en realidad era saber quien era ese hombre.
Luis sacó del almacén un paquete de un tamaño razonable.
                     - Toma una bolsa, lo llevarás mejor.
                     - ¿Pero tu sabes qué es esto? me dijeron que era un regalo promocional de una agencia de viajes, pero lo que menos esperaba era un paquete así, esperaba alguna nimiedad.
                     - Yo no sé nada, lo siento.
Salí de allí con el paquete como pude, deseando llegar a casa cuanto antes.

***

Cuando me vi por fin en casa me senté, respiré aliviada y miré el paquete, sentía una curiosidad extrema y a la vez temor, ya que era algo totalmente desconocido para mí.
Recordé los mensajes de correos y me fui al ordenador para ver si ese tal Huckinger había dejado alguno más.
Mi sorpresa fue cuando al abrir la bandeja de entrada de los mensajes, me encontré con varios de ellos. Todos cortos.
1º <<Solo tú puedes hacerlo posible>>
2º <<Haz realidad el viaje de tu vida>>
3º <<Una vez lo hayas activado, no hay marcha atrás>>
4º <<Disfruta del momento, y marca tu camino>>

Sinceramente, me sentía un poco superada por todo aquello.
Decidí abrir el paquete y ver qué era aquello que aparentemente me causaba tanta preocupación.
 Aquel aparato parecía ... ¿¡una tostadora!?
No, no era una tostadora, menos mal; me vino a la cabeza mi suegra toda feliz, el día que apareció con la famosa yogurtera cuando cumplí 20 años.
Trás más de dos décadas, y sin estrenarla aún, sigo guardándola como si fuera el regalo del siglo. Y es que a veces es tan dificil separarse de lo que más detestas...

Volviendo a aquel extraño aparato, no sabría como definirlo. Parecía un pequeño electrodoméstico, vamos que lo ponías en la encimera de la cocina y parecía uno más.
Pero... ¿para qué servía eso? me preguntaba sin encontrar respuesta.
En el fondo de la caja había un papel, y dije:
                   - Por lo menos tiene garantía, y supongo que libro de instrucciones.
Pero en aquel papel solo te deseaban un feliz viaje.
                   - ¡¡Claro!!... si viene de una agencia de viajes, ¿qué otra cosa te van a decir?
No sé vosotros pero yo esto lo veía raro, muy raro.
Dejé el aparato en la cocina y me fui a recoger al niño al colegio, o se me haría tarde.

No tardé más de media hora en regresar; cuando entré en casa, una luz extraña iluminaba la cocina. Antes de que pudiera darme cuenta mi hijo echó a correr hacia la luz.
                   - ¡Mami!...
                   - ¡No!... no lo toques cariño, ven aqui con mami.
La puerta que daba al tendedero ya no existía, en su lugar había una especie de entrada a otra dimensión, o qué sé yo. Era muy extraño parecía un agujero, o más bien un remolino de una forma gelatinosa, no quise acercarme a ello.
Lo que tanto temía en ese momento, sucedió.
El niño, con la curiosidad de un pequeño de 3 años se acercó temerario y aquella cosa le absorvió completamente. Sentí pánico por lo que pudiera sucederle, entonces corrí tras él antes de que pudiera perderlo de vista.
Fue una experiencia bastante rara el pasar a través de esa entrada, era como traspasar el umbral de mi propia casa, pero a la vez llegar a un sitio irreal.
Era mi casa ¿pero en versión comic?
Me estaba volviendo loca, algo tan surrealista como aquello no podía ser real.
Pensaba en ello cuando apareció un hombre y se presentó.
                  - Hola bienvenida, soy el señor Huckinger.
Por fin le había conocido, pero y ahora este ¿que quería?
                  - Me gustaría que me acompañara.
                  - ¿Qué es esto?... ¿donde estamos?
                  - Es un mundo paralelo al nuestro, aqui podemos vivir y ser felices sin llegar  a sufrir jamás ningún tipo de dolor ni enfermedad.

La verdad que aquello me impactó de sobremanera, a la vez que llegué a sentir inmensas ganas de quedarme allí para siempre, solo por ese motivo. La salud es el bien más preciado que posee la persona que la tiene.
Acompañé a aquel hombre hasta llegar a un lugar bastante extendido a la vista, que parecía una gran ciudad.
Digo parecía, porque en la forma que se visualizaba todo, era más bien como vivir en la granja de Pim y Pom. En cambio una vez que entrabas a una casa, todo volvía a ser normal.
Me llamó bastante la atención el cartel de bienvenida de aquella ciudad.
BIENVENIDO A LA CIUDAD DE LOS BLOGUEROS.
¿Como?...
Cada casa tenía su nombre, a la vez que la presidía un cartel enorme como el de los antiguos cines del centro de Madrid con su imagen de presentación sobre la entrada.
Estuvimos visitando varios de ellos. El primero que reconocí fue...
Historias de una gaviota, donde pude disfrutar con Cristina de la armonía de su pluma y su arte.
También me encontré con Memorias de una prostituta, que aunque un poco duro, es una visita muy recomendable para los que gusten de platos fuertes.
De paso me paseé por los mios dejándome impresionada por las vistas tan bonitas que tenían y que a través del ordenador no se podían apreciar.
Paseando por allí y aún sin encontrar a mi hijo, me extrañó la tranquilidad que sentía a pesar de no saber nada de él.
Huckinger me explicó que la felicidad radica en la paz y tranquilidad que ese lugar trasmite, porque no existe el peligro ni el miedo.
De repente, hubo algo que llamó bastante mi atención. Una gran mansión con unos ventanales llenos de luz, y una entrada bastante hermosa y llamativa.
El nombre de aquel lugar no lo era menos; Mundo paralelo.
Entonces recordé ese lugar que visito a menudo desde mi ordenador, aunque no lo imaginaba tan grande, tan bello. Deduje que era un lugar importante de la ciudad.

Nos adentramos en él, y cual fue mi sorpresa al encontrarme con una alfombra de libros de todos los géneros, gustos, y colores. Para mi, aquello era como cuando llevas a un niño a un parque temático y no sabe donde montarse o entrar primero, o cuando enseñas una bandeja de pasteles y no te decides por uno. Así me encontraba yo, ansiosa, deseosa de ver, saber, y conocer a las princesas de tan hermoso palacio.
Entonces aparecieron ante mi con una sonrisa en sus rostros que las hacía aún más bellas.
Había tanto arte en aquel lugar que decidí quedarme a disfrutar de él durante unos días.

Todo lo que amaba se encontraba allí, mi hijo, la escritura y los libros, ¿que más quería?
El señor Huckinger resultó ser un guia turístico excepcional, que acabó siendo un gran amigo y al que quiero agradecer el haber hecho posible este viaje, pues nunca me cansaré de aconsejarlo.

Vive leyendo, porque con ello viajarás a lugares tan fantásticos que ni imaginas.
Conocerás personajes tan humanos, que sienten y aman como tú y de los que aprenderás nuevos valores.
Vivirás miles de historias impresionantes que no te dejarán impasible.

¡BUEN VIAJE!







martes, 1 de enero de 2013

FURIA INTERNA

 

Intentaba mitigar su dolor huyendo de la triste realidad.
Escapó despavorida, no podía seguir un momento más frente a aquella tétrica imagen.

Después de una hora de caminar sin rumbo y con los pies adormecidos por el cansancio, llegó hasta las rocas de un acantilado donde las olas golpeaban con fiereza por lo embrabecido del mar que rugía de una manera poderosa.
Parecía el mismísmo diablo el que manejara cada paso, cada gota de su ser en aquel escalofriante y oscuro lugar.
Su piel helada por el frío le pesaba como si fuera una losa de mármol, dura y gris.
Se sentía atraida de una manera hipnótica por ese duro pero real espectáculo de la naturaleza que ayudaba a evadirse de la realidad.

Jamás volvería a ver sus ojos, ni sentiría su corazón latir al mismo son que el de él. Pero eso ya nada importaba estaba decidida a hacerlo, no había nadie que se lo impidiera.
La belleza del lugar hacía impregnarse de una fuerza enigmática anhelando así poder reunirse con el mismísimo averno en las profundidades de su propio ser.

Sus pies descalzos caminaron hasta el límite del malecón entre piedras puntiagudas e imperfecciones, creando arañazos y cortes sangrantes que al contacto con el agua el color púrpura de la sangre se fue difuminando entre el inestable y rugoso suelo.
Su frágil cuerpo saltó al vacío en el mismo momento en que un grito desgarrador se dejó escuchar a sus espaldas.

¡¡TE AMO!!

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